La Misionera Seglar Vicenciana Virginia Alfaro, responsable del proyecto Ondjango Yapongololi, más conocido como “Jóvenes líderes de Angola”, mantuvo hace unas semanas un encuentro con los miembros del equipo de Cooperación Fraterna de Cáritas Diocesana de Málaga, con quienes pudo compartir los principales logros y retos de esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de la institución.

ENTREVISTA A VIRGINIA ALFARO (@misevi_es)

¿Cómo surge el proyecto Ondjnago Yapongololi?

Este proyecto es una iniciativa de Misevi (Misioneros Seglares Vicencianos) en Angola, que nace para dar respuesta a la realidad juvenil en Lobito. Comienza como un espacio de interacción juvenil con talleres de tiempo libre, debates, actividades culturales y artísticas, sobre todo, en los periodos de vacaciones. Poco a poco, a partir de las demandas de los jóvenes, va tomando forma. En 2019 se fortalece y afianza con el apoyo de Cáritas Diocesana de Málaga, al empezar a contar con una sede y con recursos para una actividad más sistemática y organizada. También se incorpora un componente innovador muy importante: los microcréditos juveniles para emprendedores, como respuesta a la falta de oportunidades de acceso al mercado laboral y generación de ingresos de la población joven. El año pasado, para nuestra sorpresa y a pesar de la pandemia, se abrieron nuevos escenarios que nos situaron frente a interesantes desafíos que nos impulsaron y nos ayudaron a crecer, tanto en actividades como en número de beneficiarios.

De esta iniciativa se benefician 450 jóvenes de entre 16 y 29 años de ambos sexos. ¿Cómo es el trabajo que se realiza con ellos?

Ondjnago Yapongololi es un centro abierto, un espacio juvenil de encuentro, interacción, formación y crecimiento personal, que mediante una completa, dinámica y creativa intervención juvenil pretende provocar cambios significativos en el presente y futuro de los jóvenes, poniendo el foco en: la prevención del sufrimiento social con alternativas de tiempo libre y cultura (arte y cultura); la formación para emprendimiento y concesión de microcréditos juveniles (Jóvenes Emprendedores); la formación de Jóvenes Líderes en participación social y pública; formación; debates; talleres; TICs; etc.

Además de estos jóvenes, otras muchas personas se benefician de esta acción de manera indirecta. ¿Cómo conseguís ese “efecto multiplicador”?

Pretendemos generar redes de jóvenes innovadores, jóvenes que lideren procesos de reflexión, de creación de pensamiento, de cambio sistémico, de creación de oportunidades entre jóvenes. Un ejemplo de esto lo encontramos en la formación de líderes jóvenes. A través de una alianza con el Ministerio de Educación ofrecemos un proceso formativo sobre liderazgo a los delegados de clase de los institutos de educación secundaria. Estos jóvenes se convierten en multiplicadores de acciones con sus compañeros ejerciendo su rol de líderes e interviniendo en procesos de reducción de violencia, equidad de género o motivación para la excelencia con sus compañeros. Es un efecto multiplicador que genera redes de pares transformando por medio de pequeñas acciones la realidad juvenil.

Nos ha hablado de la concesión de microcréditos, ¿Qué tipo de iniciativas suelen emprenderse?

En una primera fase la mayoría de negocios estaban centrados en el comercio: venta de recargas telefónicas, productos de higiene, pastelería, comida rápida, cemento, etc. A raíz de esto, fuimos descubriendo la importancia de la capacitación, la formación específica y con excelencia en algún sector, para ofrecer un producto de valor en el mercado y, por tanto, tener garantía de éxito. Establecimos alianzas con algunas empresas y emprendedores locales, al mismo tiempo que creamos oportunidades de formación en algunos ámbitos profesionales como eventos, cocina o costura. Queremos que sea un proceso innovador, por eso vamos incorporando nuevos elementos que nos permitan optimizar la eficacia de nuestras acciones.

Por otro lado, también hay que destacar que tenemos un índice muy elevado de devolución, lo que permite gestionar un fondo rotativo que posibilita multiplicar beneficiarios. Creemos que este alto porcentaje de devoluciones se basa en el seguimiento y la relación que se establece entre los beneficiarios y el centro.

¿En qué consiste el apoyo de Cáritas a este proyecto?

La colaboración de Cáritas ha venido a fortalecer el trabajo que Misevi venía realizando desde 2016. Cáritas Diocesana aporta 25.000€, de los 48.500€ que supone su sostenimiento. Por eso, queremos aprovechar esta oportunidad para dar las gracias a Cáritas Diocesana Málaga y a su programa de Cooperación Fraterna, por la confianza y el apoyo depositados en Misevi. Gracias por ser nuestros compañeros de camino en esta aventura apasionante de construir, junto a los jóvenes angolanos, nuevos escenarios de presente y futuro.
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