A unos días de que concluya el plazo para la presentación de la Declaración de la Renta, el ecónomo diocesano, Rafael Carmona, y el delegado diocesano de Cáritas, Antonio Collado, reflexionan sobre la importancia de marcar las dos X de la Asignación Tributaria

Para el responsable de la administración diocesana, Rafael Carmona, en este año de la pandemia «la Iglesia ha redoblado sus esfuerzos con empeño y también con rapidez. En poco más de dos semanas, a últimos de marzo de 2020, parroquias, seminarios y diócesis de toda la Iglesia en España pusieron todo a disposición de una sociedad necesitada. Una Iglesia que es más de lo que se ve. La mayoría de las veces de manera callada, pone a disposición de todos no solo sus recursos, también lo más valioso que se puede entregar: las personas. Sacerdotes, religiosas y religiosos, voluntarios, todos al servicio de todos».

Los datos los corrobora la memoria de Cáritas Diocesana presentada recientemente, que recoge cómo en el año más duro de la pandemia se atendieron 13.387 personas en las Cáritas parroquiales y en los servicios generales. Marcar las dos X en la declaración es un gesto necesario para poder seguir ayudando a tantos que lo necesitan. Como recuerda el delegado de Cáritas, Antonio Collado, «la entidad forma parte de la plataforma de ONG de Acción Social y lleva muchos años invitando a marcar conjuntamente la casilla de la Iglesia Católica y de fines sociales en la asignación tributaria porque, de esta manera, se ayuda el doble. En total, un 1,4% de los impuestos que paga el contribuyente se destina a estos fines, sin que ello suponga pagar más impuestos ni que la Agencia Tributaria nos vaya a devolver menos. Marcando las dos casillas, estamos ayudando a que se puedan llevar a cabo cientos de proyectos de atención a personas en situación de pobreza y exclusión y también la otra labor tan importante de la Iglesia: la labor pastoral, formativa y litúrgica que la Iglesia Católica lleva a cabo en España».

Para el ecónomo, «al final, somos como una familia, y en una familia cada uno colabora como puede, con lo que tiene, ya sea dinero, tiempo o una sonrisa que alegra y da fuerza a todos para seguir adelante en los momentos difíciles. Por eso, es importante cuestionarnos de vez en cuando: ¿Qué estoy haciendo por mi Iglesia? Y pensar cómo podemos contribuir».

Pero marcar las dos X no es solo una opción propia de los creyentes, sino que muchos no creyentes lo hacen año tras año. Como señala Antonio Collado, «los no creyentes también tienen una motivación muy profunda para marcar las dos casillas, que es la solidaridad con los más necesitados. Es fruto de un compromiso humanitario por construir una sociedad más justa y no solo una cuestión de fe o de principios religiosos». Con los fondos procedentes de la X dedicada a otros fines de interés social en 2020, se están financiando proyectos en la Casa de Acogida Colichet y en el Hogar Pozo Dulce. En este sentido, Collado ha lamentado, no obstante, la reducción de las cuantías destinadas a cada centro por parte de la Junta de Andalucía. «En Colichet –apunta– se ha pasado, en cuatro años, de 71.000 a 42.000 euros (41%) y, en Pozo Dulce, la bajada ha sido de 98.000 a 52.000 euros (47%)».


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