Desde hace dos años, María Téllez acompaña de manera voluntaria a las personas mayores que viven en los apartamentos Tomás de Cózar y Obispo Ramón Buxarrais. Ahora, aunque la distancia es obligada, los vecinos siguen sintiéndose arropados gracias a sus llamadas.

«Normalmente, mi voluntariado consiste en visitar a las personas mayores que viven en los pisos de Cáritas, acompañarles en sus gestiones médicas y ayudarles en cualquier otra tarea para la que necesiten mi ayuda.

Al comienzo de la pandemia, Alfonso Clavero, responsable de los pisos, animó a todos los voluntarios a que siguiéramos en contacto con los vecinos para seguir transmitiéndoles nuestra cercanía y nuestro cariño en estos momentos tan difíciles. En mi caso, eso es lo que estoy haciendo. Continúo llamándoles por teléfono de manera semanal, principalmente a aquellas vecinas con las que ya tenía una estrecha relación. Les pregunto cómo se encuentran y charlamos sobre su día a día, procurando que no se sientan solas y que sepan que seguimos pendientes de todos ellos. Algunas conversaciones son muy enriquecedoras porque están llenas de esperanza y avivan el deseo de volver a encontrarnos, poder volver a desayunar todos juntos, compartir risas en el patio...

Creo que, como cristianos, en este tiempo de Pascua, no podemos perder la esperanza, sino procurar dar lo mejor de nosotros mismos cada día, como decía San Ignacio de Loyola “Siendo contemplativos en la acción”. Y nuestra acción ahora está en casa, acompañando y animando a nuestros conocidos, amigos y familiares».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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