María Auxiliadora Delgado es coordinadora de pastoral y educadora en la Fundación Don Bosco. Desarrolla con gran compromiso su labor en el Piso de Autonomía "Francisco Míguez" para jóvenes extutelados, un recurso que cuenta con la colaboración de Cáritas Diocesana de Málaga.

«Cuando haces de tu trabajo un modo de vida, una situación como la que estamos viviendo rompe tus esquemas por completo. El momento en el que conoces que no puedes volver a tu lugar de trabajo para encontrarte cara a cara con las personas que acompañas es duro, se hace muy difícil, sobre todo porque sabes que ahora es cuando más te necesitan.

Afortunadamente, desde hace un tiempo, mi labor como educadora en Fundación Don Bosco se desarrolla en el Piso de Autonomía “Francisco Míguez”. El primer día de estado de alarma, cuando conocí cuál era la realidad laboral de la mayoría de trabajadores, me sentí profundamente agradecida a Dios por haberme confiado esta labor educativa justo en este momento de mi vida. Muchos se han atrevido a preguntarme, ¿Es necesario que vayas tú? ¿Cómo lo llevas? Como si de una carga se tratase...

Nunca nos encontramos eximidos de la llamada a atender las necesidades de quien es entre nosotros “otro ser”, ni siquiera en situaciones a las que nunca antes nos habíamos enfrentado. La opción por los jóvenes más vulnerables, no se restringe sólo a nuestro entorno inmediato, sino que nos compromete en mayor medida cuando las dificultades aumentan.

El transcurso del confinamiento en el piso Francisco Míguez está siendo lento como en el resto de hogares, nos está poniendo a prueba como a la mayoría de las familias y nos está haciendo crecer humanamente como a la mayoría de las personas. Lo que avecinábamos como un desafío, ha sido toda una experiencia de aprendizaje profesional y personal. A pesar de las adversidades, de la incertidumbre, de los miedos, de la lejanía familiar, de los sueños aparcados, los cinco jóvenes que conviven en la casa nos están dando un ejemplo de responsabilidad y perseverancia tanto en sus tareas rutinarias como en el crecimiento en la fe.

Aprovecho estas líneas para agradecerles a cada uno de ellos lo que hacen día a día y les animo a continuar en la búsqueda de oportunidades para mejorar sus vidas.
“No basta amar a los jóvenes, es necesario que sientan que son amados”, San Juan Bosco».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra

  

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