Siempre cumpliendo con las limitaciones y condiciones establecidas por la autoridad civil y eclesiástica, la Cáritas Parroquial San Juan Bautista de Coín no ha dejado de atender en ningún momento a quien necesitaba su ayuda, como nos cuenta su párroco Jose Amalio González.

«Una de las hermandades de nuestra parroquia, Ntro. Padre Jesús Nazareno, decidió donar a Cáritas el dinero que había quedado acumulado al no haber realizado salida procesional en esta Semana Santa, sumándose posteriormente a esta iniciativa otras dos hermandades. Entonces se me ocurrió la idea de invertir este dinero en la compra de garrafas de aceite, aprovechando mi contacto con la cooperativa de aceite Dcoop, situada en Antequera, donde estuve anteriormente como párroco. Hablé con ellos y se ofrecieron a colaborar poniendo a nuestra disposición el aceite a un precio sustancialmente más bajo, lo que nos permitiría extender nuestra ayuda a un mayor número de familias. Además de las hermandades y de la cooperativa, muchas personas también se animaron a colaborar, aportando sus donativos a la cuenta de la parroquia. Como resultado, gracias a la generosidad de todos ellos, pudimos realizar una compra de 2500€ en garrafas de aceite de cinco litros que se están distribuyendo conforme a las necesidades de las familias. Para efectuar el reparto también quisimos hacer partícipe a la Iglesia Evangélica de Filadelfia, situada en un barrio con un alto índice de exclusión social.

A pesar de las dificultades, nos sentimos ilusionados, intentando dar lo mejor de nosotros mismos y sabiendo que lo que hacemos es un bien para las familias. Los miembros del equipo de Cáritas atienden a las familias de dos en dos, citándoles por teléfono para evitar la aglomeración de personas en el despacho. En estos dos meses que llevamos de crisis está acudiendo a nosotros mucha gente que se ha visto afectada por los ERTE. Son personas que antes no necesitaban la ayuda de Cáritas, pero al verse ahora agobiados por los pagos del alquiler, la luz y otros suministros, no les queda otro remedio que recurrir a nosotros.

Estamos agradecidos a todas esas personas que desde las Cáritas parroquiales o Diocesanas están aportando su granito de arena, algo que nosotros sentimos como una obligación por nuestra fe, una fe auténtica y comprometida. Seguimos llevando a cabo nuestra misión, que es la que el Señor nos encomendó: Estar cerca de la gente».

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