Desde hace casi una década, Mercedes Agüera dedica su tiempo a quienes acuden en busca de ayuda a la Cáritas Parroquial Virgen del Rocío, en San Pedro de Alcántara. En los últimos meses no ha dejado de atender, junto a otros miembros de su equipo, las demandas de decenas de familias afectadas por la crisis del Covid-19.

«Nunca habíamos vivido unas circunstancias como estas, por lo que creo que es normal que los voluntarios de Cáritas sintamos un profundo desasosiego cuando volvemos a nuestras casas después de haber atendido a tantas personas. Ahora, especialmente, nos damos cuenta de que por mucho tiempo que llevemos en Cáritas tratando de servir a los más pobres, nunca podremos acostumbramos al sufrimiento humano.

Durante todas estas semanas hemos atendido a muchas personas nuevas, desconocidas para nosotros hasta el momento, a las que solo les vemos los ojos, que es lo que dejan ver las mascarillas. Con la cara cubierta se aprecian mejor sus miradas cargadas de angustia, inseguridad y miedo. Son circunstancias muy difíciles, pero nosotros respondemos con la fortaleza que nos da la fe , sabiendo que nuestra Iglesia abre los brazos como una madre para atender y proteger a sus hijos necesitados que acuden a ella con la certeza de que serán escuchados y tratados con dignidad.

Me gustaría expresar mi gratitud a todas esas personas que nos apoyan con sus donativos, a esas que nos ayudan a ayudar. Siento que el Espíritu Santo está actuando, impulsando nuestra acción y la generosidad de muchas personas que confían en nosotros como cauce de solidaridad en estos momentos tan difíciles».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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