Tras más de seis años al servicio de la Cáritas Parroquial Ntra. Sra. de la Victoria, Mariví Martín, junto a un amplio equipo formado por catorce voluntarios, trata de acompañar y ayudar a las familias que están padeciendo con mayor crudeza los efectos de la crisis generada por el Covid-19.

«Lo único que nos puede reconfortar en estos días tan difíciles es precisamente lo que más añoramos, estar al lado de las personas. Nuestro país está enfermando cruelmente y, por desgracia, también tenemos otros efectos colaterales, porque esta situación está arrasando con las pocas oportunidades que ya tenían las personas más vulnerables.

A las familias que ya veníamos acompañando desde Cáritas (y que ya vivían en una encrucijada para tratar de cubrir sus necesidades básicas) se han sumado otras muchas, debido a la gran destrucción de empleo y a la imposibilidad de subsistir en la calle, generando un escenario desolador donde la situación de las familias es desesperada.

Ahora más que nunca es el momento de "estar" y cualquiera de nosotros tenemos el deber de compartir lo poco o mucho que tengamos para que nuestra sociedad no siga enfermando. Esta tarea no puede recaer solo en un grupo de voluntarios, y lo digo yo, que no puedo sentirme más orgullosa del equipo al que pertenezco. En estos momentos, es importantísimo el apoyo que nos está brindando toda la comunidad parroquial a través de sus diferentes realidades, aportando cuanto está en sus manos para que nosotros podamos seguir ayudando, porque como bien decís, ni la caridad, ni el amor, cierran.

Es también este un momento ideal para despertar nuestra creatividad y poder adaptarnos a esta nueva sociedad. Gracias a Dios, nuestro equipo cuenta con muchas personas, unas más jóvenes y otras más veteranas. Unas aportan una mayor experiencia y bagaje, y otras, un mejor manejo de las nuevas tecnologías, que nos permiten llegar a todos los hogares sin poner en riesgo la salud.

Sabemos que ni las ayudas económicas gestionadas de manera telemática, ni las largas horas de conversación que invierten dos de las voluntarias más entregadas de nuestra Cáritas, pueden sustitutir una visita o un abrazo, pero ahora estas son nuestras armas más poderosas, junto a la esperanza y a la firme convicción de que juntos y unidos al Padre lo superaremos».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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