Mª Rosa Gutiérrez coordina el trabajo que realizan los voluntarios de las Cáritas del arciprestazgo Fuengirola-Torremolinos para procurar atender todas las necesidades urgentes.

«Debido a las circunstancias actuales nos hemos visto obligados a reducir mucho la participación de los voluntarios en las acogidas de todo el arciprestazgo y la atención presencial que veníamos prestando, pero nos hemos organizado bastante bien esta tarea de manera telemática poniendo los teléfonos de contacto y correos electrónicos de todas nuestras Cáritas a disposición de quien pudiera necesitar nuestra ayuda.

Los equipos de Cáritas de todo nuestro arciprestazgo están trabajando mucho y de manera muy coordinada a pesar de las dificultades. Se hacen todo tipo de gestiones por teléfono, se realizan transferencias bancarias, se atienden todos los correos, se acude de manera puntual a las parroquias, se domicilian recibos que estaban sin pagar. En definitiva, se viene haciendo todo lo que se hacía hasta el momento, a pesar de no poder mantener esa atención presencial a la que estamos acostumbrados. Las personas que acuden a nosotros en busca de ayuda, se muestran muy agradecidos por la escucha y la cercanía que reciben a pesar de la distancia.

En las primeras semanas también hicimos una gran recogida de material sanitario: guantes, geles desinfectantes o mascarillas, a las que se unieron otras muchas elaboradas por un equipo de costureras voluntarias. Este material se entregó al centro gerontológico El Buen Samaritano y a la casa de acogida para enfermos de sida Colichet para poder aportar otro granito de arena.

En todo este tiempo, además, ha habido muy buena coordinación con todos los equipos de servicios sociales de los distintos ayuntamientos. Tanto en Torremolinos como en Fuengirola, asuntos sociales ha puesto a disposición los recursos necesarios para atender a las personas que estaban en la calle. La respuesta que se está dando a estas personas desde Cáritas en Fuengirola y Mijas, se ha convertido en una experiencia muy enriquecedora por la generosidad que ha mostrado un equipo formado por los voluntarios más jóvenes. Asumiendo el riesgo que podía suponer para su salud, se han ofrecido a ayudarles con sus compras de farmacia, llevarles al médico, o cualquier cosa que necesiten. Personalmente y como coordinadora, admiro, agradezco y aplaudo el servicio que están prestando a las personas sin hogar porque no es fácil en estos momentos.

Quiero finalizar diciendo que tenemos muy presentes a todas las personas que han fallecido a consecuencia del virus. Se nos están yendo muchas personas mayores, que son tan vulnerables como valiosas para nuestra sociedad».
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