En Las Casillas de la Vía, el asentamiento chabolista de Torre del Mar, llevan más de cuarenta años esperando una respuesta por parte de las administraciones públicas que les permita salir por fin de esta situación y vivir en un hogar digno y seguro. Son ya varias las generaciones de familias que no han conocido más realidad que esta, y el problema, lejos de solucionarse, no hace más que cronificarse. Mientras esperan una solución que nunca llega, un centenar de personas –más de la mitad de ellos menores de edad- malviven en una treintena de infraviviendas con la ayuda de Cáritas, de los servicios sociales o de otras entidades que les tienden su mano.

Marisol Fernández directora de Cáritas Parroquial San Andrés, asegura que desde 1984, año en que se constituyó Cáritas en la localidad, esta ha sido una de las principales preocupaciones del equipo junto con “La Cuesta del visillo”, las dos áreas con mayor índice de pobreza presentes en su entorno. La alfabetización de estas personas siempre ha sido un gran reto para el equipo de Cáritas, consciente del enorme valor de la educación y la formación para ayudar a escapar del círculo de la exclusión social. En el curso anterior, las alumnas participaban en estos talleres una vez por semana, pero en este curso se están impartiendo dos sesiones a petición de las propias alumnas.

En las clases, impartidas por dos voluntarias, seis mujeres aprenden conceptos muy básicos de lectoescritura, que les ayudan a ganar autoestima y un poco de autonomía. «Ellas, además, agradecen mucho este momento porque les ayuda a salir del ambiente en el que siempre se encuentran, hablan con otras personas y conocen realidades distintas», afirma Marisol.

Iniciativas para la promoción

Los catorce voluntarios que integran esta Cáritas Parroquial no cesan en su empeño de mejorar la calidad de vida de las personas a las que atienden, por eso, en unas semanas comenzarán las clases de un nuevo curso de costura con el que pretenden que las participantes aprendan a sacar el mayor partido posible a sus escasos recursos materiales. Las clases se impartirán una vez a la semana durante unas tres horas aproximadamente. También quieren poner en marcha lo antes posible un curso de cocina española para poder ofrecer una salida laboral a las mujeres procedentes de otros países que quieran dedicarse al servicio doméstico, principalmente, cuidando o acompañando a personas mayores. La fundación Lux Mundi, con sede en la localidad, ha ofrecido la cocina de sus instalaciones para que puedan llevarlo a cabo.

Además de apostar por estos proyectos formativos, desde Cáritas también se han apoyado económicamente otra serie de iniciativas particulares de jóvenes de las Casillas como la obtención del graduado escolar o la realización de un curso de peluquería durante tres años.
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