Los alumnos de “Sagrada Familia” siguen recibiendo sus clases de manera telemática gracias al apoyo de los profesores y de Cáritas, que han puesto ordenadores y conexiones a internet a disposición de aquellos que carecían de recursos. En este momento, el acompañamiento y el ánimo que les transmiten los profesores son más importantes que nunca, ya que muchos de ellos se enfrentan a situaciones verdaderamente complicadas.

Mª Vitoria Alés

«Cuando comenzó todo esto del Covid-19 estaba intentando sacarme la ESA junto con el curso de camarera de piso. Las dos primeras semanas fueron duras porque tenía una mezcla de rabia y miedo: rabia, porque todos nuestros planes se habían esfumado, y miedo, por no saber qué iba a pasar. Luego pensé que lo mejor que podía hacer era mantener una buena rutina: por la mañana, hacer las cosas de la casa y, por la tarde, intentar seguir con el curso. Así que ahora, igual que antes, cuando hago los deberes, si tengo alguna duda, mis profesores me ayudan. Si estoy sacando algo positivo de esta pesadilla es que todos estamos juntos, y juntos vamos a salir más fortalecidos de esta situación».

M ª Carmen Jiménez

«Después de un tiempo esperando para entrar en este curso, me eligen y empiezo con mucha fuerza e ilusión en el centro formativo “Sagrada Familia”. Me encuentro con unos compañeros fabulosos y con una tutora excepcional. Hacía mucho tiempo que personas como estas no se cruzaban en mi camino. Cuando al poco tiempo me dicen que tenemos que quedarnos en casa confinados por el estado de alarma, me lo tomé bien, al menos al principio. Después, cada día que pasaba iba perdiendo fuerzas, pero las llamadas de mi madre, mis hijos, mis compañeros o mi tutora me devolvían las ganas de seguir adelante. Me siento afortunada por tenerles y les tengo guardados esos besos y abrazos que no he podido darles en persona durante todo este tiempo».

Beatriz Martín

«Seguir el ritmo del curso desde casa me está resultando más complicado que cuando íbamos a clase, pues me cuesta más concentrarme y comprender los contenidos. En el centro educativo de Cáritas recibía una ayuda personalizada y, aunque los profesores se han ofrecido a ayudarme de manera online y por teléfono, me resulta muy complicado porque tengo cuatro hijos y todos estamos estudiando.

A pesar de todo, estoy viviendo este momento con optimismo y esperanza. Sigo pensando en esos momentos cálidos con familiares y amigos. Sé que pronto podré volver a disfrutar de los abrazos, las risas y los buenos momentos, que todo pasará y podré volver a construir un futuro mejor para mí y para los que me rodean. Ganaré en paciencia, tolerancia, respeto, paciencia, valor y muchas ganas de vivir».

Rosa de Blank

«El curso iba muy bien hasta que nos avisaron de que se decretaba el estado de alarma. Y, aunque esta parada a mí, en cierto modo, no me ha venido tan mal, soy consciente de que no es nada bueno, ni para las personas, ni para la economía, porque tardaremos mucho en recuperarnos de todo esto, sobre todo las familias que están quedando destrozadas por el fallecimiento de sus seres queridos.

A pesar de la situación tan complicada que estamos viviendo, creo que no debemos flaquear ni perder la esperanza. Tenemos que seguir adelante y confiar en que todo esto pasará y llegará la calma».


El centro formativo Sagrada Familia, de Cáritas Diocesana de Málaga, cuenta con la colaboración del Fondo Social Europeo. 


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