Miguel Ángel Castro, como todos sus compañeros, continúa dando clases online a los alumnos del centro formativo “Sagrada Familia”. Ordenadores y teléfonos se han convertido en los principales aliados para no perder el gran vínculo existente entre maestros y alumnado.

«El día a día de mi trabajo me hace tener que estar muy en contacto con las personas, ya sea con el teléfono o con el ordenador. A todos nos ha costado habituarnos a comunicarnos a través de estos medios. Puede parecer algo frío, pero es todo lo contrario. Nos han ayudado a mantener la cercanía, el cariño y el compromiso. Y es que, aunque ha cambiado el medio, el fondo sigue siendo el mismo. Mis compañeros y yo intentamos que a los alumnos no les falte nuestra compañía, y que a través de todos los medios a nuestro alcance, estén atendidos en todas sus necesidades, pues muchos de ellos lo están pasando muy mal. Vamos gestionando y haciendo malabares para que al menos no les falte lo más esencial.

Ellos nos dan lecciones de vida que no se aprenden en ningún libro. Se enfrentan a sus necesidades con valor, con ánimo y con ganas de luchar. Con poco, son capaces de compartir y ayudarse entre sí, preocupándose por los demás compañeros. Con su actitud, nos enseñan a todos los que trabajamos con ellos, que esto es una oportunidad que nos da el Señor para crecer como personas.

Todos los días también me acuerdo de nuestros voluntarios que, debido a su edad, no pueden estar en primera línea trabajando como hacían antes. Pero a diario están en contacto con nosotros, dándonos ejemplo de fe y esperanza.

Somos conscientes del gran esfuerzo que hace Cáritas para no dejar solas a las personas que atendemos en este centro, como también tenemos que agradecer la colaboración del Fondo Social Europeo.

¡Confiemos en el Señor!».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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