Petra Peloche es voluntaria de Cáritas y responsable de los pisos de inserción social para inmigrantes desde el pasado mes de septiembre. Junto a un equipo formado por Anselmo Ruiz, técnico del programa, y doce voluntarios acompaña cada día a las trece personas acogidas en las dos viviendas, en las que conviven varones mayores de 21 años y una unidad familiar con dos hijos menores.

ENTREVISTA


¿En qué consiste el trabajo que se realiza con las personas acogidas?
Con estos pisos, Cáritas, desde el Área de Acción Social, trata de dar una respuesta a la demanda de un elevado número de personas inmigrantes en situación de extrema inseguridad y vulnerabilidad. Muchos de ellos se encuentran en situación irregular y sin hogar. Allí se les ofrece acompañamiento y ayuda para intentar conseguir su plena integración social. Uno de los objetivos principales del equipo de trabajo de la casa es descubrir y fomentar sus potencialidades para acompañarles y orientarles en su proceso de inserción sociolaboral que se desarrolla en colaboración con otras instituciones y situándoles como protagonistas de su propia historia.

En estas viviendas confluyen personas de muy distintas nacionalidades y culturas ¿Cómo afecta esta realidad a la convivencia?
Yo destacaría de ellos el respeto que muestran a la hora de comprender la situación personal que cada uno trae consigo. Para esto es necesario cuidar mucho los momentos de encuentro y de acompañamiento y que se potencien los beneficios de compartir techo y vida con otras personas ajenas a la propia familia como: la responsabilidad, la acogida, la comunicación, la escucha, etc.

La verdad es que, tanto en un piso como en el otro, las relaciones sociales, aun tratándose de personas muy distintas, por lo general, se desarrollan de forma positiva y enriquecedora. Nosotros creemos que para ellos este tipo de convivencia es una riqueza, ya no sólo por proceder de distintos países, sino también por la diferencia en la edad y otras muchas cuestiones. Por ejemplo, la presencia de una mujer con un hijo menor aporta un testimonio a la hora de valorar las responsabilidades que cada uno debe asumir; con ello implícitamente se va aprendiendo que tanto el hombre como la mujer pueden realizar las labores propias de una casa. Y esto en algunas culturas es difícil de asimilar.

¿Cuál consideras que es la principal dificultad a la que se enfrentan los acogidos en su proceso hacia la inserción?
Nosotros le damos mucha importancia al aprendizaje del idioma, ya que es la herramienta que puede abrir las puertas a todo lo demás. También son muy necesarias otro tipo de acciones formativas complementarias como cursos o talleres que les capaciten para poder desarrollar cualquier trabajo ya sea de pintura, restauración, informática, etc.

Cáritas cuenta con estos pisos desde julio de 2005 ¿Cómo se consigue que un proyecto como este se sostenga durante tanto tiempo?
Principalmente gracias al esfuerzo de Cáritas y el amplio equipo de voluntarios que se encarga de acompañar, formar y asesorar a todas las personas que a lo largo de los años han ido pasando por este recurso. Todo esto es posible también gracias a un convenio con el Ayuntamiento de Málaga y a otras instituciones y entidades que colaboran a nivel jurídico, laboral y social.

Desde tu experiencia, ¿Cuál es el elemento que no puede faltar en un proyecto de este tipo?
Cuando nos toca acompañar a personas en situaciones tan vulnerables caes en la cuenta de la importancia de hacerles sentir, palpar, nuestra cercanía. Solo desde una cálida acogida podrán sentir una cierta seguridad y afrontar su nueva situación. Para ellos, saber que cuentan con alguien, es lo más grande que les puede suceder. Son personas muy vulnerables que se sienten tremendamente solas porque no les falta el apoyo de sus familiares y amigos.
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