Durante el estado de alarma las personas que residen en los pisos de acogida para inmigrantes de Cáritas Diocesana han vivido situaciones difíciles, pero aun así han sabido adaptarse y reinventarse para que la convivencia fuera no sólo llevadera sino agradable y productiva. Así lo contaba en la sección#Testimonios#LaCaridadNoCierra José Antonio Benítez, el sacerdote claretiano que ha coordinado este proyecto durante dos años.

Cáritas Diocesana cuenta desde hace más de 20 años con dos pisos para la acogida temporal de inmigrantes, gracias a un convenio con el Área de Derechos Sociales del Ayuntamiento de Málaga, donde además de cubrir sus necesidades básicas, se les proporciona la formación necesaria para que puedan insertarse plenamente en la sociedad. Algunos de ellos, en sus países de origen, han realizado procesos formativos.

En estos últimos meses, el equipo de voluntarios que les atiende, ha podido ayudar a uno de los acogidos a homologar sus certificaciones educativas, realizadas en Marruecos, lo que le ha permitido entrar en bolsas de trabajo del sistema público de salud y poder optar a un empleo como auxiliar de enfermería. También, recientemente, otro acogido ha recibido unas clases —proporcionadas por Cáritas—y ha contado con la ayuda de un voluntario para aprender el idioma, paso previo imprescindible para poder realizar un grado formativo. Fruto del gran esfuerzo realizado, principalmente por él mismo, va a poder acceder a unas prácticas remuneradas en una empresa, una gran oportunidad para iniciarse en el mundo laboral.

Desde Cáritas Diocesana damos gracias a todas las personas que trabajan en nuestros proyectos ayudando a quienes vienen buscando un mundo mejor.
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