Alfonso Clavero dirige los apartamentos para mayores “Tomás de Cózar” y “Obispo Ramón Buxarrais” donde están acogidas 21 personas que, por diversas circunstancias, no disponían de una vivienda donde disfrutar de la última etapa de su vida.

«Al tratarse de personas de riesgo, la situación de pandemia ha limitado sus posibilidades de hacer la compra, ir a la farmacia o realizar gestiones cotidianas, por lo que la atención y acompañamiento que se venía haciendo con los vecinos de forma habitual se han visto alteradas para prestar una ayuda distinta que preserve, en la medida de lo posible, la salud de los acogidos. Ahora, mi compañera Mercedes y yo nos estamos encargando de hacer sus compras y gestiones, además de cumplir con todas las medidas higiénicas recomendadas, como la higienización de zonas comunes o la distribución de guantes y mascarillas.

Nos preocupaba que la situación actual pudiese generar en ellos sentimientos de soledad y aislamiento. Por eso, hemos considerado importante redoblar esfuerzos y reinventarnos para que se sientan, en todo momento, queridos y acompañados. Como creemos que este acompañamiento que hacemos es tan importante como, por ejemplo, hacerles la compra, mantenemos con ellos un contacto casi diario para ver cómo se encuentran y transmitirles un mensaje de cercanía y esperanza. Esa es una de nuestras mayores dedicaciones.

Cuando el contacto es telefónico, podemos dialogar tranquilamente, sin prisas, y cuando estamos con ellos, todo se hace un poco raro por la distancia, las mascarillas y los guantes, pero cuidamos mucho de mantener todas las medidas de seguridad porque lo más importante es que ellos estén bien.

Hay que dedicarles mucho tiempo, pero los voluntarios están dando lo mejor de sí, demostrando que también en este momento y a pesar de la distancia, la caridad nos transforma y abre nuevos caminos para poder estar junto a los más débiles».

#Testimonios#LaCaridadNoCierra
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