Francisco Camino lleva prestando sus servicios como auxiliar de enfermería en la casa de acogida para enfermos de sida “Colichet” desde hace más de 14 años. Aunque en todo este tiempo han tenido que afrontar grandes retos, ninguno puede compararse al que están viviendo en estos momentos.

«En estos años que llevo trabajando en Colichet, me he encontrado con muchas situaciones, buena parte de ellas, muy duras y complicadas. Pero la que estamos viviendo ahora es quizás la más rara. No la quiero llamar difícil porque si a algo estamos acostumbrados los trabajadores y residentes de esta casa es a superar las dificultades que nos vamos encontrando por el camino. Sin lugar a dudas, esta situación es muy distinta a cualquier otra que hayamos vivido antes.

En este periodo de pandemia mi trabajo ha cambiado bastante, sobre todo por la manera en que ahora los compañeros y los residentes de la casa tenemos que relacionarnos, precisamente porque lo que nos caracteriza es nuestro trato cercano con los chicos: abrazos, besos… Después de tantos años, somos una gran familia y, como tal, nos queremos y cuidamos.

Por supuesto, estamos trabajando con todas las medidas de prevención que tenemos. La mayoría de ellas, las hemos recibido gracias a la solidaridad de muchas personas que nos han enviado mascarillas, pantallas, guantes o batas. A todos ellos nos sentimos profundamente agradecidos.

En definitiva, estamos viviendo un momento muy complicado, pero seguimos trabajando con la misma alegría de siempre y con la certeza de que esto va a conseguir que después nos queramos aún más. Además, estamos contentos porque el virus no ha llegado a entrar en nuestra casa, así que desde aquí solo puedo mandar ánimo a todos los que estamos al pie del cañón. ¡Podremos con esto! ¡Todo va a salir bien!».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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