Trinidad Ruiz es voluntaria de Colichet y aunque ahora no puede estar con los acogidos, intercambian con frecuencia vídeos y audios que les ayudan a sentirse cerca a pesar de la distancia. Además, cose para ellos batas y mascarillas para que puedan protegerse.

«En este momento es necesario mirar hacia adelante: nuevos caminos, nuevos retos, con más ganas aún de poder servir a pesar de la distancia y las dificultades. Toca reconvertirse. En mucho, mucho tiempo no habrá eventos ni fiestas en Churriana donde los muchachos puedan visibilizarse, puedan ser uno más del barrio o aportar el trabajo de sus manos que con tanto cariño amasan, crean, cuecen. Son manos de alfareros, manos con ganas de dar, manos que nos reflejan la belleza que habita en sus corazones.

Ahora las necesidades son otras. “Necesitamos batas” me decía Paqui (directora de Colichet). “¿Os da igual que sean amarillas?”, ese fue mi comentario.  Salieron cinco amarillas de unas telas para cortinas que otra voluntaria, Mari, me dio  para llevarlas al taller de costura del campo de trabajo de Las Cuevas. De ahí ya pasamos a telas estampadas, cose que te cose, muchas más batas. También vamos hilando vídeos y audios que sirvan de ventana y encuentro en la distancia, que lleven calor de besos y risas, y traigan esperanza e ilusión. Estamos lejos pero tenemos el corazón con ellos. En definitiva, es tiempo de mirar hacia adelante con proyectos y ganas de hacer».

#Testimonios #LaCaridadNoCierrra

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