Este sábado, día 26 de junio, el Sr. Obispo presidió la celebración de la Eucaristía en la Residencia Asistida para Mayores “El Buen Samaritano”, de Cáritas Diocesana, con motivo del décimo aniversario de dicha institución.

La fiesta continuó con diversas actuaciones musicales y con una merienda para la gran familia que compone esta residencia: personas mayores, familiares, trabajadores y voluntarios.

Para Patricio Fuentes, director del centro, la filosofía del mismo "se podría resumir con la frase ‘dar vida a los años’. Porque nuestro objetivo no es sólo que los mayores vivan muchos años, sino que se respete al máximo su dignidad de hijos de Dios hasta el final de sus días, con las mejores garantías de calidad y calidez”.

«El 26 de junio de 1994, abrió sus puertas la Residencia Asistida para Mayores ‘El Buen Samaritano’, con el objetivo de dar acogida a personas mayores que no pudieran valerse por sí mismas como consecuencia de problemas físicos o psíquicos.

En aquel entonces, no había en nuestra provincia ningún centro gratuito para estas personas, porque las residencias disponibles no admitían a las personas dependientes. Sí se hacían cargo de ellas en el caso de que ya residieran allí. Los familiares optaban entonces por ingresar a sus mayores antes de que sus facultades disminuyeran, con el objetivo de que luego no hubiera problemas. Como para la Iglesia el mejor sitio para las personas mayores es su propio hogar, se vio la necesidad de poner en marcha una residencia asistida para atender a los ancianos sólo desde el momento en que sus familiares no pudieran realmente atenderlos, y evitar así que salieran prematuramente de su hogar». Así resume el director de “El Buen Samaritano”, Patricio Fuentes, el nacimiento de la que fue la primera residencia asistida de la provincia de Málaga.

Actualmente, la residencia acoge a 52 personas mayores de forma permanente y a otras 30 en su Unidad de Estancias Diurnas. Un servicio, éste último, en el que la persona mayor puede quedarse en la residencia de 8,30 de la mañana a 6 de la tarde. De esta forma, se facilita que las personas que prefieran tener a su familiar mayor en casa, puedan hacerlo sin verse abocados a ingresarlo de forma permanente en un centro, ya sea por motivos laborales serios o de otro tipo. Entre otros servicios, “El Buen Samaritano” cuenta también con dos plazas de “respiro familiar”. Este servicio consiste en dar acogida completa durante un mes a una persona mayor, ante circunstancias especiales de los familiares que los cuidan, como por ejemplo una operación o un grave estado de agotamiento.

Siempre al servicio de las personas mayores para lograr que se sientan como en su casa, se encuentra un equipo de 45 trabajadores (cocineros, trabajadores sociales, psicólogos, médicos, enfermeros, fisioterapeutas, etc), así como 25 voluntarios que se dedican a labores de acompañamiento, salidas culturales, relación de ayuda en momentos difíciles, etc. Todos ellos desean vivir su compromiso personal por los más pobres entre los mayores.

800 personas en lista

La necesidad de plazas para personas mayores se hace evidente ante la lista de espera con que cuenta la residencia, que alcanza las 800 peticiones.

Según Patricio Fuentes, «está prevista una ampliación, porque el personal puede hacerse cargo de atender algunas personas más sin rebajar el nivel de atención personal, que para nosotros es fundamental. Sin embargo, nos encontramos ante el problema de falta de recursos económicos para costear la reforma».

El centro se financia a través de un concierto con la Junta de Andalucía, pero éste sólo da para el día a día, no para inversiones en equipamiento. «Además del concierto –continúa–, la residencia se mantiene gracias a las aportaciones de los propios residentes, que son mínimas pero llenas de sentido y de dignidad, porque hacen que la persona no se sienta “recogida” en una institución, sino que participa en ella y, por tanto, tiene derecho a exigir una calidad en el trato y en los servicios que recibe. Asimismo, la residencia recibe donaciones particulares y de cuotas de socios».

Se puede colaborar con la residencia a través de Cáritas Diocesana o dirigiéndose a la propia residencia, en Churriana (Tlf. 952 62 26 62).

Pero no es sólo dinero lo que necesita esta obra significativa que la Iglesia Malagueña sostiene a través de Cáritas. Hacen falta también personas que se comprometan con los mayores a través de un voluntariado. Según su disponibilidad de tiempo, y siempre acompañados por otra persona con experiencia, se pueden hacer labores muy importantes y tan sencillas como leer el periódico a una persona que no pueda, ayudar a hacer un puzzle, ver películas y comentarlas, salir a tomar café cuando una persona está triste o cualquier otra actividad en la que el voluntario pueda aportar sus propias capacidades.

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