La Cruz llega al centro Buen Samaritano en la tarde noche del día 27, y allí es acogida por los residentes, miembros del Círculo de Silencio de Churriana y un grupo de jóvenes que, junto al sacerdote, Javier Guerrero, estaban el viernes y sábado de retiro- convivencia en Monsalve. «Cuando supimos que la Cruz llegaba a "dormir" con los más humildes queríamos estar allí para que a su llegada no estuviera sola. Gracias a Patricio, Director de la Residencia, y de Monchi, Delegado de Migraciones, así puedo ser -cuentan sus catequistas-. A la misma hora que llegaba el barco de Melilla, a las 22.00 h., salíamos en oración desde Monsalve con la guía del Cirio Pascual, Resurrección y Gloria, y llevando en nuestras manos una vela que quería ser faro para los que no tienen para llegar a buen puerto. Mientras recorríamos las calles de Churriana iban uniéndose más personas portando su luz, eran  puntos luminosos que se acercaban y temblaban con la misma emoción y sentimiento que llevábamos... A las 23.00 h. llegó la Cruz que fue llevada en procesión por los jóvenes a la capilla, allí continuamos la oración que concluimos con la adoración de la Cruz. Orar, tocarla, besarla...por todos los que están en camino, por todos los que llegaron y por todos los que se perdieron es algo que nunca podremos olvidar».

Recogemos algunos testimonios en la voz de los propios jóvenes:

María Krauel Salas: "Poder estar tan cerquita de la cruz, en familia, ha supuesto un mazazo de realidad necesario para no olvidar a lo que día a día tantas otras se enfrentan. Cuando acabó la vigilia y teníamos que volver a casa, no quería. No quería separarme de ella, dejarla sola. Si nos hubieran dejado, nos habríamos quedado abrazándola toda la noche. Una experiencia que, sin duda, contaremos cuando seamos abuelitos a nuestros nietos".

Fernando Pedraza: “Una experiencia inolvidable".

Carlos Jiménez: "No tengo palabras para describir lo que he sentido al ver la cruz... Me siento un afortunado porque una experiencia tan cercana con la cruz la ha podido vivir mucha gente".

Chemizo: "Impacta que algo que a simple vista no llame la atención haya pasado por tanto".

Sergio Marquéz: “Me pareció una experiencia inolvidable y creo que todo el mundo debería vivir lo que nosotros vivimos el otro día”.

Carmen Pedraza: "Esta cruz te ayuda a saber que no toda la vida es perfecta, que hay personas sin saber a donde van se lanzan a mar abierto en busca de la felicidad, en completa ignorancia porque no saben los que les espera".

Verónica Salas: "Fue una experiencia muy bonita con emoción y a la vez mucha  empatía... todo fue muy acogedor y pienso que esta cruz debería de seguir viajando por el mundo para que todos tengan  una experiencia inolvidable".

Pablo Tapia: "He vivido una de las mejores experiencias de mi vida y he podido empatizar con el sufrimiento de los inmigrantes".

Jon Keen: "Realmente emocionante y conmovedor, para estar toda la oración con los bellos de punta".

Maria Rojas: "Esta cruz te da una sensación impactante ya q ha pasado por muchos lugares del mundo y tiene un significado q a veces esta oculto en la sociedad, sin embargo es algo q no va a repetirse y debemos sentirnos afortunados".

Silvia Medina: “Esta experiencia ha sido única no solo por el hecho de poder velar la cruz, una cruz que representa el calvario que pasan migrantes para poder salir del infierno en el que viven y encontrar algo de luz. Sino también por haberlo podido compartir con tanta gente”.

Víctor Beramendi: “Ojalá todo el mundo hubiese tenido la oportunidad que hemos tenido nosotros de poder adorarla”.

Judit del pino: “Empatizar con el dolor de miles de personas con sólo tocar la cruz, una experiencia chocante e increíble que por suerte pudimos vivir todos juntos”.

Elvira Navarro: “Lo que simboliza esta cruz es un reflejo de una realidad que muchos desconocen o no le dan tanta importancia como deberían, y poder visibilizar este problema a través de ella es realmente conmovedor. Haber tenido la oportunidad de estar ante ella es un gran privilegio”.

Alejandro Reyes "Es una experiencia que nunca olvidaré".

Sergio Márquez: "Me pareció una experiencia inolvidable y creo que todo el mundo debería vivir lo que nosotros vivimos".

Jesús Villarejo: "Que el mismo sentido que tiene la cruz de Lampedusa como altavoz para el mundo, lo tengamos los jóvenes en nuestro día a día". 

En la mañana del sábado, la Cruz presidió la celebración eucarística, concelebrada por el obispo emérito, D. Ramón Buxarrais, y varios sacerdotes y en la que participaron los residentes, trabajadores del centro, miembros de la Casa Colichet y fieles de la parroquia, así como el delegado de Migraciones, Ramón Muñoz, y el director de la casa, Patricio Fuentes. Francisco Ruiz, sacerdote diocesano, expresó que este "es un día de gozo, de alegría, de esperanza, de unión, de comunidad, que nos recuerda que merece la pena salvar vidas, porque así salvamos la nuestra propia y a nuestra Iglesia. El Dios en el que creemos es el gran liberador, y yo le bendigo hoy especialmente".

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