Hoy, 27 de septiembre, que la Iglesia recuerda, de manera especial, la figura de San Vicente de Paúl, cofundador de las Hijas de la Caridad, voluntarios, trabajadores y acogidos del Hogar Pozo Dulce han querido volver a encontrarse y comenzar juntos un nuevo curso. Por esta razón, se han dado cita en la iglesia del Sagrado Corazón en la capital, donde han participado juntos de una eucaristía celebrada por el sacerdote Rafael Quevedo y concelebrada por el delegado episcopal de Cáritas Diocesana, Antonio Collado.

La congregación de las Hijas de la Caridad aporta a nuestra diócesis su carisma de servicio y entrega a los más pobres, enfermos, ancianos, jóvenes y marginados, desde el año 1843. Además de en el Hogar Pozo Dulce, están presentes en otro centro de Cáritas Diocesana, Colichet, un centro para enfermos de sida situado en Churriana.
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