Jennifer García es una de las trabajadoras del Hogar Pozo Dulce, un centro de Cáritas para personas sin hogar donde se han adaptado a la situación con una actitud muy positiva.

«En el Hogar Pozo Dulce nos tomamos esta situación de manera muy responsable desde que se decretó el estado de alarma y actuamos a tiempo para que los residentes de la casa no salieran a la calle bajo ningún concepto, haciéndonos cargo de todo cuanto necesitasen para salvaguardar su salud.
En cuanto a nosotros, los trabajadores, hemos tenido que hacer un gran esfuerzo para adaptarnos a los cambios que ha provocado esta emergencia, protegiéndonos minuciosamente para así protegerlos también a ellos. Hemos podido observar la buena disposición de los residentes para hacer frente al confinamiento, sin incidencias importantes y con mucha paciencia. En este tiempo se han producido solo unos pequeños cambios relacionados con la organización de la casa como, por ejemplo, la creación de distintos turnos para desayunos y meriendas, con el fin de respetar el espacio recomendado por las autoridades sanitarias.

Actualmente, seguimos sin bajar la guardia y firmes a nuestro trabajo para que Pozo Dulce siga siendo un hogar seguro para todos sus residentes».

#Testimonios #LaCaridadNoCierra
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