El Centro de Mayores “Sta. Mª de la Amargura” acoge a más de 230 personas que acuden cada día para mitigar la soledad o, simplemente, seguir adquiriendo habilidades. Este proyecto de Cáritas, en continuo crecimiento, puede mantenerse gracias al compromiso de más de una veintena de voluntarios. Ellos son quienes imparten los talleres, los acompañan en los desplazamientos y les brindan comprensión y escucha.

“En la hora y media que estoy aquí, me olvido de mis problemas. Se me quita todo”, así de contundente se muestra Consuelo Ruíz cuando le preguntamos por su participación en los talleres del Centro de Mayores de la Cáritas Parroquial de Santa Mª de la Amargura. Y no solo ella. Todos sus compañeros en el taller de memoria, impartido por el voluntario José Alcántara, rebosan entusiasmo al hablar de este proyecto y de sus monitores.

La mayoría de los participantes realizan dos y hasta tres modalidades por semana porque, como ellos mismos cuentan, allí se sienten muy a gusto y gracias a esta actividad tienen una motivación para levantarse por las mañanas, arreglarse e ir a encontrarse con sus compañeros. A muchos de ellos, salir de casa y de su rutina les cuesta, pero cuando entran en la dinámica, hacen amistades y descubren este lugar donde la escucha y el gesto amable se encuentra por cada rincón, este ratito se convierte en el mejor momento del día o incluso, de la semana. Y si algunos tienen dificultades para desplazarse, también cuentan con personas que se encargan de recogerlos y de llevarlos después de vuelta a casa.

Diferentes modalidades

El centro permanece abierto de 10 a 13 horas, de lunes a viernes, y solo descansan los meses de verano. Cultura general, memoria, muñequería, encuentro con la Palabra de Dios o gimnasia, son algunas de las modalidades de las que disfrutan los 231 mayores matriculados. Además, especialistas de distintos ámbitos imparten charlas formativas sobre temas de interés general y cada curso se organizan dos o tres salidas culturales o de ocio. Todas las iniciativas que se presentan son muy bien acogidas y cuentan con una gran participación.

La presencia de mujeres es mayoritaria, ya que de todos ellos, solo diecisiete son hombres. La especialidad más demandada es el taller de memoria, con 126 usuarios, organizados en siete grupos de 18 personas cada uno. Le sigue gimnasia con 54 participantes, organizados en grupos de distintos niveles de capacidad o intensidad.

Con todos estos ingredientes, no es de extrañar que la mayor parte de ellos lleven más de cinco años repitiendo experiencia y, en septiembre, cuando se abre el plazo de matriculación, guarden cola para no quedarse fuera, ya que saben que la lista de espera es muy amplia. Factores como la soledad o la edad son los criterios que se tienen en cuenta a la hora de escoger a los candidatos. Por esta razón la media de edad ha ido creciendo y se encuentra actualmente en 75 años.

Responsables del proyecto

Mª Teresa Carmona, coordinadora del proyecto, Mª Victoria González, directora de Cáritas Parroquial, y Salvador Gil, párroco de Santa Mª de la Amargura, son actualmente los principales responsables de este proyecto. Todos coinciden en valorar la acertada decisión de Felipe Reina y Antonio Carballeda, párroco y director de Cáritas Parroquial respectivamente, que en el año 2006, al finalizar las obras de rehabilitación del templo y sus dependencias, plantearon la creación de este proyecto ante la avanzada media de edad de la población que atendían. Dos años más tarde lograron hacerlo realidad gracias a la implicación y generosidad de la comunidad parroquial, que se involucró desde el primer momento y lograron reunir la cantidad necesaria para hacer frente a la compra de todo el mobiliario.

Como señala Salvador Gil “este proyecto es una gracia de Dios desde el primer momento. Por un lado, por la gran intuición de quienes lo fraguaron y, por otro, por el enorme potencial humano que siempre ha tenido detrás para lograr mantenerse durante toda una década sin parar de crecer”.

El compromiso del equipo de voluntarios que lo hace posible, lejos de haber ido decreciendo, se ha mantenido bien firme durante toda esta década en la que han pasado de atender 50 a 250 personas y tener a más de 30 en lista de espera.

El coste de personal que tendría este proyecto, sería impensable si no fuese por la inmensa generosidad y compromiso de todas las personas que lo hacen posible y, a pesar de las dimensiones que ha ido adquiriendo, se sostiene con una única aportación de los participantes de 5€, que se entregan al comienzo de curso al formalizar la inscripción.

Análisis de la realidad

Siempre preocupados por ofrecer la mejor atención a los más desfavorecidos de su entorno, actualmente, el grupo de Cáritas Parroquial ha puesto en marcha un proceso de análisis de la realidad con el fin de ofrecer una respuesta adecuada a las personas que atienden. Está previsto que dediquen a la realización de este estudio más de un año, pero están convencidos de la necesidad de mejorar el conocimiento del tejido social de su entorno para poder apoyar, acoger, escuchar y ayudar a quienes acuden a la parroquia en busca de ayuda.

El pasado 30 de enero tuvo lugar la primera de las sesiones de trabajo, en la que representantes de todos los grupos parroquiales y de la hermandad que tiene su sede en la parroquia, se reunieron para realizar la primera parte de este estudio, que se ha centrado en la historia del barrio y en valorar sus servicios y equipamientos.
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