La directora de Cáritas de Barcelona apela a la responsabilidad de todos para afrontar el futuro de los jóvenes (15 octubre 2002)

Ante el caso de maltrato de personas sin techo y su grabación en vídeo por parte de un grupo de jóvenes en Barcelona

La directora de Cáritas Diocesana de Barcelona, Nuria Gispert, ha animado a que “cada uno de nosotros asuma su cuota de responsabilidad, padres, comunidad educativa y sociedad en general” para reconducir los alarmantes comportamientos protagonizados por jóvenes, como el que recientemente ha sacudido a la opinión pública española tras conocerse el caso de un grupo de siete jóvenes de Barcelona que se dedicaban a maltratar a personas sin techo de la Ciudad Condal y a grabar dichos abusos en vídeo.

En un artículo remitido a los medios impresos de Barcelona, Nuria Gispert llama la atención sobre el perfil de los agresores, pues “no hablamos de jóvenes en situación de riesgo, no nos referimos a jóvenes que viven en la marginalidad”. “Ahora -advierte la directora de Cáritas Barcelona, reproduciendo la descripción de los mismos proporcionada por los medios de comunicación- hablamos de siete jóvenes de clase media (…), ninguno de los cuales pertenece a algún colectivo con inquietudes extremistas, ninguno con antecedentes penales”. Esta realidad lleva a Gispert a escribir: “Nos llenamos la boca hablando de los valores de la nueva sociedad. Está de moda. Ahora bien, ¿sabemos cuáles son? Hablamos de tolerancia, de solidaridad, de derechos civiles, cuando la realidad nos demuestra que no sabemos quién, cuándo y cómo transmitir esos valores”.

Ante lo sucedido, la directora de Cáritas de Barcelona se pregunta: “¿Es responsabilidad de los padres o del sistema educativo? Mientras seguimos esta absurda discusión el futuro de estos jóvenes se hace cada vez más incierto”. “Otros -escribe-- achacan la culpa a las relaciones sociales, a la coyuntura social… como si todos no formásemos parte de la misma sociedad, una sociedad que ha perdido las referencias, que no distingue entre gamberrada y delito o crueldad, que no da importancia alguna a la vida humanan ni valor al sufrimiento ajeno, y que no sabe dónde están los límites de la diversión”.

Nuria Gispert apela, al mismo tiempo, a la esperanza que representan esos “muchos jóvenes que piensan y observan el mundo que les rodea, que son críticos con la sociedad que estamos construyendo y, por eso, podemos encontrarlos en muchas ONG (…) y en organizaciones de Iglesia como Cáritas, porque saben que su vida tiene sentido en la medida que pueden hacer una donación al prójimo”.

Para la directora de Cáritas Barcelona, “aún estamos a tiempo de construir un mundo diferente del actual y los jóvenes tienen mucho que decir al respecto, pues son los herederos de este mundo que construimos entre todos”. Y glosando a Juan Pablo II, recuerda que “os corresponde a vosotros, jóvenes, la misión de asegurar en el mundo futuro la presencia de valores, como la plena libertad religiosa, el respeto a la dimensión humana del desarrollo, la tutela del derecho a la vida, la promoción de la familia, la valoración de la diversidad cultural de cara al enriquecimiento mutuo y la salvaguarda del equilibrio ecológico amenazado por peligros cada vez más graves”.

 
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