Hace tan solo seis años, Nancy Pérez Aldana, sin vivienda ni empleo, llegó a Cáritas en busca de ayuda y se topó con una fila de personas que aguardaban su turno para solicitar la realización de unos cursos formativos. Comienza entonces un largo e intenso camino de superación y esfuerzo que, dentro de unos meses, la llevará a convertirse en empresaria.

Cuando Nancy llegó a las oficinas de Cáritas en la calle Rampa de la Aurora, se encontró con una fila de personas que aguardaban su turno ante el mostrador de recepción para entregar una solicitud. Aunque ella todavía no los conocía, se trataba de los cursos que Cáritas imparte en el centro formativo “Sagrada Familia”, situado en el campus de El Ejido desde 2012. 

«Sin pensarlo, me quedé esperando en esa larga fila. Pero entonces, una de las personas que estaban delante de mí preguntó cuánto pagaban por esos cursos, y al responderle que no cobrarían nada, muchos se fueron. En ese momento, yo también dudé porque necesitaba ayuda urgente para mí y para mis dos hijos pequeños, ¿cómo iba a ponerme a estudiar durante todo un año?», explica. Pero algo en ella le decía que tenía que intentarlo y, aunque dudaba, decidió aferrarse a las palabras que pronunció la persona que estaba tras el mostrador: «Es una formación muy completa que seguro que os va a ayudar mucho para encontrar un empleo en el futuro; la gente sale muy contenta». Siguiendo su instinto, en unos meses ya estaba realizando el curso de Auxiliar de ayuda a domicilio en los barracones situados junto a la Facultad de Económicas, donde acababan de instalarse después de muchos años en los salones de su parroquia de origen y a la que deben su nombre. 

Una vez en el curso, la trabajadora social del centro que se encarga de minimizar las dificultades que puedan tener los alumnos para conseguir finalizar estos estudios con éxito, no tardó en hablar con ella y ofrecerle la posibilidad de quedarse con sus hijos en un piso de acogida de Cáritas durante el tiempo necesario. De esta forma, Nancy, una mujer luchadora y emprendedora, que venía de un hogar asignado por servicios sociales ante una orden de alejamiento a su anterior pareja, pudo dedicar un tiempo a formarse y pensar en cómo podía tomar las riendas de su vida para mejorar su situación y la de su familia. 

“Perfeccionista y con un gran afán de superación. En todo momento tiene metas y retos que alcanzar”, así define María Auxiliadora Moreno, directora del centro formativo, a su antigua alumna. Junto a otros compañeros, técnicos y voluntarios, y gracias también a la colaboración del Fondo Social Europeo, María imparte clases en este centro de Cáritas Diocesana por el que han pasado cientos de alumnos desde que abriera sus puertas hace más de 30 años. “Lo que nos diferencia es el cuidado a los alumnos de manera integral, ya que son personas con grandes dificultades que tendrían muy difícil promocionarse en el sistema que ofrece la administración”, apunta María.

Los cursos se dan por finalizados una vez realizadas las 120 horas prácticas correspondientes en empresas del sector, pero el equipo docente y el alumnado suelen mantener el contacto una vez acabado este periodo, convirtiéndose en su referencia y apoyo. Nancy es una de esas alumnas que siempre ha mantenido un gran vínculo con ellos, informándoles de sus dificultades y logros. En su caso, realizó las prácticas en la empresa pública Más Cerca y directamente entró en bolsa. Desde entonces, fruto de su constancia y esfuerzo, no le ha faltado el trabajo, compatibilizando las contrataciones públicas con las privadas. 

Hace dos años, dispuesta como siempre a mejorar sus opciones laborales, se presentó a una nueva oferta de empleo público para mejorar su posición en bolsa. Para ello, estudió, homologó los títulos académicos obtenidos en su país de origen, Colombia, realizó un curso tras otro y consiguió el certificado de profesionalidad. La gran calificación conseguida en estas pruebas le permitió conseguir mejores y más frecuentes contrataciones. 

Con una situación laboral, económica y social radicalmente distinta a la de aquella mujer que acudió un día a Cáritas en busca de ayuda, recientemente, una amiga abogada la anima a que dé un paso más y cree su propia empresa. Después de pensarlo mucho, con la intención de hacer de este un negocio familiar, acepta con la condición de que ella también forme parte del proyecto. Actualmente, Nancy está entrevistando al personal que en noviembre entrará a formar parte del equipo de “Digna Asistencia”, y para realizar esta selección ha querido contar con personas que hayan pasado por el mismo centro en el que ella estudió. “A mí, Cáritas me ayudó muchísimo, por eso quiero ofrecer una oportunidad a personas que se encuentran hoy en la misma situación que yo me vi”, afirma.

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