Uno de los objetivos fundamentales de nuestra acción es que las personas que atendemos logren su plena inserción laboral y social. Por esta razón, Cáritas Diocesana de Málaga y, de manera especial, el Área de Empleo y Economía Social, desde hace más de treinta años orienta, acompaña y trata de capacitar a las personas para que puedan conseguir un trabajo digno, estable y protegido.

Tres personas que han participado en estos cursos han querido compartir con nosotros su experiencia. Son testimonios de antiguos alumnos que han pasado por situaciones de paro o precariedad y que ahora tienen otra visión del mundo laboral y personal.

Me ha cambiado la vida


Fatiha Messabih e Isabel Herrero realizaron los cursos de Asistencia a Domicilio y se encuentran actualmente trabajando en importantes empresas del sector. En ambos casos conocieron los cursos estando en contacto con Cáritas. “Ahí descubrí que Cáritas no era sólo una entidad para pedir ayuda o dinero, sino que te ayudaban dándote formación. Al contactar con ellos me hablaron de los cursos. En mi caso, a pesar de los problemas con el idioma, desde el principio me animaron a realizarlo y ahora estoy muy contenta, me ha cambiado la vida”, comentó Fatiha. “El curso duró un año, y suspendí el examen para sacar la titulación (entre risas) pero lo seguí intentando hasta que lo conseguí y ahora trabajo en una de las empresas con más peso en el sector. El secreto de los cursos no es sólo los conocimientos que adquieres, sino que “te orientan sobre cómo actuar a la hora de buscar el trabajo y desenvolverte en otras tareas de la vida”. Fatiha está muy contenta y es totalmente consciente de que el curso le ha dado la oportunidad de volver al mundo laboral. “Un curso que fuera de Cáritas cuesta muchísimo dinero y que hemos tenido la gran oportunidad de hacerlo con ellos”. Al igual que el resto de compañeros del curso, con los que mantiene un frecuente y cordial contacto, ella también está trabajando actualmente. “Los profesores y trabajadores del Centro son encantadores y están siempre muy pendiente de nosotros. Es importante saber que existen estos planes de formación y animar a todos a no quedarse quietos y realizar estos cursos, para poder estar al día de lo que pide hoy el mundo del trabajo”, asegura Fatiha.

Ha sido una gran experiencia

Isabel Herrero conoció los cursos a través del Instituto de la Mujer y de una compañera con la que asistía a unas reuniones. Tuvo la suerte de que la seleccionaran a los pocos meses. “Con mi edad, yo tenía ciertas dudas de mi integración en el mundo laboral, pero conecté rápidamente y vi que era un buen momento para funcionar por mí misma. Al principio, veía que era la mayor, mis compañeros podían ser mis hijos y aunque la primera impresión fue algo impactante, me acogieron muy bien y me integré genial. Además, era consciente que iba a continuar mi formación en lo que siempre ha sido mi vocación”. Añade “el curso es muy completo porque, además de los propios conocimientos, te instruyen en el mundo laboral, para que conozcamos el escenario que nos vamos a encontrar, incluso cultura general para poder estar al día de muchas cuestiones. Y que nadie piense que te regalan nada, el curso es duro y muy completo. Yo que vengo de este ámbito laboral, puedo asegurar que los profesionales están muy bien formados y sales con una preparación vigente y al día”.

En la misma programación del curso se incluye semanalmente, además de los propios conocimientos, un apartado para la búsqueda de empleo, algo fundamental para el actual mercado. Como afirma Isabel, “Contaban incluso con abogados que te explican los entresijos del mundo laboral, los convenios, a hacer cartas de presentación y currículums; en definitiva, adquirir habilidades sociales para usarlas en determinadas situaciones”.

“Esto ha sido una gran experiencia, porque me llamaron al poco tiempo para trabajar y cambió mi percepción, ya que yo venía de ser muchos años ama de casa, madre y esposa, y ahora es todo una nueva etapa. No tenía contacto con el mundo laboral y ahora estoy muy orgullosa de lo que he conseguido por mí misma. También ha sido muy importante el contacto con los compañeros y los profesores, con los que todavía me veo, y puedo decir que he hecho grandes amigos. Hay una calidad humana excepcional”, apostilla Isabel.

Gracias también a las colaboraciones que ha realizado a lo largo de su vida en el ámbito del voluntariado, ya ha podido recomendar el curso a otras personas. “Es más, una amiga y un vecino mío están realizando el curso y he mandado a más personas a informarse”, afirma con satisfacción.

Más que una titulación

Por último, Juan José realizó el curso de Mecánica que conoció a través de un familiar. Y hoy en día, también trabaja en una empresa de Málaga. “He podido comprobar cómo el trato con las personas también te ayuda a formarte mejor, independientemente de los conocimientos. Estaba en un momento en que no encontraba trabajo en mi ciudad, en Vélez, y quería formarme más; y esta era una gran oportunidad”.

Los profesores hacen mucho hincapié en las cuestiones del curso “pero también en otras materias que pueden estar relacionadas, dentro de la mecánica, y que te pueden ayudar”. Juan José también mantiene contacto con sus compañeros y profesores; y coincide con Fatiha e Isabel en que estos cursos “te ofrecen mucho más que una titulación”.

El Centro formativo Sagrada Familia está situado en los antiguos pabellones de la Facultad de Economía del campus de El Ejido, ofrece tres cursos: Auxiliar de mecánica y electricidad de coches, Auxiliar de ayuda a domicilio y Auxiliar de ayuda a domicilio e instituciones. Se financia con la colaboración del Fondo Social Europeo.
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