El 23 de septiembre, el Sr. Obispo inauguró la nueva casa de acogida Ntra. Sra. de la Merced, un nuevo emplazamiento para un hogar gestionado por Cáritas, en el que más de 450 ex reclusos han encontrado apoyo para su reinserción.

Era el mes de mayo de 1998 cuando la Delegación de Pastoral Penitenciaria de la diócesis de Málaga abría las puertas de la casa de acogida Ntra. Sra. de La Merced. Una pequeña, pero acogedora casa mata de la calle Tomás de Burgos, cedida gratuitamente por las Hijas de la Caridad, creándose así un lugar donde las personas que salieran de prisión y no contaran con unas estructuras sociales o familiares adecuadas pudieran, de manera sosegada y progresiva, caminar hacia su plena inserción social.

Cuatro años más tarde, la gestión de esta casa pasa a manos de Cáritas Diocesana de Málaga por expreso deseo del entonces obispo de Málaga, D. Antonio Dorado, y se confía la dirección al sacerdote Ángel Antonio Chacón. A su llegada, cambiaron muchas cosas. El proyecto de trabajo desarrollado hasta entonces se remodeló por completo con la ayuda de un equipo de técnicos.
En estos catorce años de vida, más de 450 personas han vivido y convivido en este hogar tras su salida de prisión, ya fuese de forma definitiva o provisional, haciendo uso de los diferentes tipos de permiso penitenciarios. Esta es la razón por la que en su libro de registro figuran más de 1.800 entradas y salidas.

Trato personalizado

Actualmente, la casa cuenta con dos educadores que realizan una labor individualizada con cada uno de ellos, tratando de ayudarles a conseguir las herramientas necesarias para poder enfrentarse a su salida de prisión, acompañándoles durante todo el proceso. Son muy conscientes de que cada persona tiene una realidad y un ritmo diferente. Por eso, aunque la duración de la estancia en la casa se estima que sea de un año aproximadamente, el equipo técnico es el que valora la situación personal de los participantes y su capacidad para afrontar la salida con éxito. Se estima que entre el 60 y el 70% de ellos logra insertarse plenamente en la sociedad.

Debido a las dificultades para poder realizar todo este trabajo en una pequeña casa de tres dormitorios y un salón que servía para todo, Cáritas Diocesana de Málaga decidió adquirir en 2015 un edificio de la calle Adela Quiguisola gracias, en parte, a una importante donación que ha servido para hacer frente a buena parte del gasto.

Con las obras de rehabilitación finalizadas y todos los permisos necesarios otorgados, el 23 de septiembre, víspera de la festividad de Ntra. Sra. de la Merced, patrona del mundo penitenciario, el Sr. Obispo bendijo las nuevas instalaciones de un inmueble que consta de siete habitaciones, un despacho, sala de terapias, comedor, sala de estar, cocina y garaje.
Con el cambio de sede, los responsables de Cáritas pretenden seguir mejorando el servicio que la Iglesia de Málaga presta a los más necesitados, y concienciar a la sociedad, por medio del ejemplo, de que, como decía el papa Francisco en su vista de este Año Jubilar de la Misericordia al Centro Penitenciario de Ciudad Juárez, «La reinserción no comienza acá en estas paredes; sino que comienza antes, comienza “afuera”, en las calles de la ciudad».
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