En sus 17 años de vida, 35 personas han pasado por los apartamentos tutelados Tomás de Cózar. En la actualidad lo habitan 13 mayores, y hay 8 personas en lista de espera que cumplen los requisitos para el acceso.

 

Las inundaciones de 1989 afectaron de modo especial a las personas que habitaban los corralones del centro de la ciudad. No pocos vieron cómo el agua se llevaba lo único que tenían, y se quedaban sin hogar.

Ante esta situación, Cáritas Diocesana de Málaga decidió construir una serie de viviendas en un solar cedido por el Ayuntamiento, con el objetivo de dar una respuesta. Gracias a la Iglesia, éstas y otras personas mayores, a las que no amparan las administraciones ni disponen de la respuesta familiar necesaria, han conseguido vivir de forma independiente en pleno centro de Málaga.

 

Residentes

Personas de unos 65 años.

-Autónomas en el desarrollo de tareas cotidianas

-Sin familiar a su cargo

-Con ingresos bajos

-Sin respuesta de la Administración Pública en tema de vivienda

-Sin alternativa de acogida familiar

 En la actualidad

Residen ocho hombres y cinco mujeres, con ingresos insuficientes para acceder a una vivienda digna. Sus principales necesidades son de cariño y escucha. Han desarrollado un hondo sentimiento de pertenencia a la casa, de agradecimiento a la Iglesia y solidaridad entre ellos.

El equipo está compuesto por: el director, una trabajador, cinco voluntarios a los que su compromiso de fe les ha llevado a acompañar a estas personas diariamente, y otros trabajadores y voluntarios que han pasado por la casa poniendo su granito de arena.

Trabajo

La casa no es sólo un lugar de residencia, sino que se trabaja para que estas personas sean protagonistas de su propia historia. Se les acompaña de modo integral, se trabaja con ellos la convivencia, el orden, la limpieza, el cuidado de la relación familiar y la responsabilidad en el gasto.

Los responsables del trabajo con los residentes de los apartamentos tutelados Tomás de Cózar reconocen que la sociedad no presta toda la atención que debiera a los mayores. "Deberían ocupar un lugar prioritario, ser uno de los grupos a los que se tuviera más respeto y cariño, pero desde Cáritas sabemos que esto no concuerda en muchas situaciones con la realidad, afirma Vicente Jiménez, director de los apartamentos. Son muchas las personas mayores que, en nuestra ciudad, están desasistidas".

Los datos dan la razón a Jiménez. Esta misma semana hemos conocido el dato de que 11.000 mayores en Málaga sufren violencia, física o psíquica, en el entorno familiar, y que el 87% de los ancianos prefiere vivir en casa, aunque sea solo, a irse a una residencia.

El objetivo principal de Cáritas con su trabajo en la casa es lograr que los mayores se sientan protagonistas de su vida, para lo que se realizan una serie de actividades a lo largo del curso: reuniones de toda la comunidad de vecinos, salidas en Navidad y fin de curso, celebración de la Cruz de Mayo, la verbena de san Juan, participación en las actividades de otros centros de Cáritas, como el Hogar Pozo Dulce para personas sin hogar, y recepción de visitas de Cáritas parroquiales de toda la diócesis, colegios, etc.

Como explica el director, "la idea es valorar la aportación que los mayores hacen a nuestra sociedad. Es necesario exigir la existencia de recursos y servicios públicos con calidad y proximidad a las personas. Cada comunidad es un lugar privilegiado para llevar a cabo acciones que transformen su situación actual".

Desde Cáritas Diocesana se reconoce la importante labor que desempeñan las Cáritas parroquiales en el acompañamiento y atención que pueden y deben ofrecer a los mayores de su comunidad.

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